El origen
El origen de la vitivinicultura se remonta a civilizaciones
remotas y forma parte de mitologías milenarias; son numerosos
los elementos que dan testimonio de la antigüedad de esta
actividad. La Biblia menciona en el libro del Génesis que
"Noé, agricultor, comenzó a labrar la tierra y plantó una
viña. Bebió de su vino y se embriagó".
Según
Juan Martelli (Guía de los vinos finos argentinos), "en excavaciones
paleontológicas recientes se han descubierto restos prehistóricos
con fósiles de orujo o de uva prensada.
Y también se encuentran depósitos de pepitas en las huellas
dejadas por las viviendas lacustres del paleolítico europeo.
En Egipto, Grecia y Roma (Ver Noticias) se adoraba a Dionisos
(Baco) Dios creador y protector de la vid. Pero quizás el
hito más importante en la historia del vino se encuentra en
la última cena, cuando Jesucristo lo utilizó como expresión
de su sangre ante sus apóstoles.
El vino llegó a ser para la nueva religión, que adquiriría
carácter universal, una bebida indispensable en el culto.